La crisis del PAMI dejó de ser una sucesión de reclamos aislados. Médicos de cabecera abandonan el sistema, odontólogos realizaron medidas de fuerza, prestadores denuncian un atraso del 102% en los valores que reciben y clínicas de distintas provincias llegaron a suspender prestaciones porque aseguran que los montos reconocidos por la obra social ya no permiten cubrir los costos.
Este jueves y viernes, más de un centenar de clínicas, sanatorios y hospitales privados suspenden prestaciones programadas para afiliados de PAMI en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y San Juan. Las emergencias continúan siendo atendidas, pero la medida vuelve a mostrar la dimensión de una crisis que ya tiene consecuencias concretas en Villa Gesell.
En Villa Gesell, alrededor de 1.200 jubilados y pensionados continúan sin médico de cabecera luego de las renuncias producidas tras los cambios implementados por PAMI en el esquema de remuneración de los profesionales. El caso coincide con un fenómeno que se registra en otras partes del país, donde médicos vienen abandonando el sistema y los pacientes deben ser redistribuidos entre quienes permanecen.
El testimonio de la médica geselina Marta Zuloaga permitió poner números al problema: tenía 396 afiliados asignados y explicó que desde abril PAMI dejó de pagar las consultas para mantener solamente una cápita de aproximadamente $2.100 mensuales por paciente, pese a que continúan las obligaciones vinculadas con recetas, derivaciones y seguimiento médico.
Pero el problema ya excede a los consultorios. El servicio de ambulancias de PAMI no está funcionando adecuadamente en Villa Gesell y ambulancias municipales están cubriendo traslados y emergencias de sus afiliados. Eso implica utilizar vehículos, combustible, personal e insumos financiados por el presupuesto municipal para sustituir una prestación correspondiente a una obra social nacional.
Otra consecuencia aparece en la farmacia del Hospital Municipal. Los cambios realizados por PAMI en las condiciones de acceso a medicamentos dejaron a jubilados frente a gastos que muchos no pueden afrontar. Cuando eso ocurre, algunos afiliados terminan recurriendo al Hospital para conseguir la medicación que necesitan.
La consecuencia vuelve a ser la misma: una reducción de prestaciones nacionales termina trasladando costos al sistema municipal. El jubilado necesita una respuesta y el Hospital se la brinda, pero esos medicamentos son comprados con recursos que Villa Gesell necesita para sostener la atención sanitaria de toda la comunidad.
El fenómeno permite observar algo que muchas veces no aparece en las cuentas nacionales. El ajuste puede reducir el gasto de PAMI, pero no elimina la necesidad sanitaria. Si la obra social deja de cubrir una prestación, alguien termina absorbiéndola. En Gesell, cada vez más, ese alguien es el Municipio.
La situación resulta todavía más contradictoria porque mientras el sistema público local absorbe parte de esas consecuencias, PAMI quitó aproximadamente 1.000 cápitas que estaban asignadas al Hospital Municipal y las derivó hacia una clínica privada de General Madariaga.
La decisión representó para el Hospital una pérdida estimada en $12 millones mensuales. El caso llegó además a la Justicia Federal y forma parte de una discusión regional por la reasignación de afiliados hacia prestadores privados.
El punto central es sencillo: trasladar administrativamente una cápita no significa trasladar al jubilado. Los afiliados continúan viviendo en Villa Gesell y, cuando necesitan una guardia, medicamentos, una ambulancia o una respuesta inmediata, muchos siguen recurriendo al Hospital Municipal. PAMI trasladó los recursos, pero una parte de la demanda permaneció en Gesell.
Lo que ocurre en Villa Gesell forma parte de un escenario nacional cada vez más conflictivo. Prestadores denuncian atrasos arancelarios, odontólogos realizaron paros, médicos de cabecera abandonan el sistema y clínicas comenzaron a suspender servicios. Paralelamente, distintas delegaciones de PAMI quedaron involucradas en denuncias por presuntas irregularidades vinculadas con la administración y reasignación de prestaciones, cuestiones que deberán determinarse judicialmente.
En Gesell, sin embargo, las consecuencias ya pueden medirse sin esperar ninguna investigación: 1.200 afiliados sin médico de cabecera, ambulancias municipales cubriendo falencias de PAMI, jubilados recurriendo a medicamentos del Hospital y 1.000 cápitas que dejaron de financiar al sistema sanitario local.
Ahí aparece el verdadero costo del ajuste. Cuando PAMI reduce prestaciones o recursos, la enfermedad y las emergencias no desaparecen. El jubilado sigue necesitando atención y alguien tiene que brindársela.
El gasto puede desaparecer de una planilla nacional, pero reaparece en otro lugar. En Villa Gesell, cada vez más, lo está pagando el sistema público municipal.
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