La dificultad para llegar a fin de mes ya no se traduce solamente en reducir consumos. Para una parte importante de las familias, endeudarse se convirtió en una herramienta para sostener los gastos de todos los días.
Así lo refleja un trabajo territorial realizado por el Observatorio La María Eva en Villa Gesell, que consultó a 300 personas sobre la situación económica de sus hogares, la capacidad para llegar a fin de mes y la necesidad de recurrir a deuda, fiado o tarjeta para pagar gastos cotidianos.
Los resultados muestran una situación contundente: el 67,9% afirmó que tuvo que endeudarse, comprar fiado o utilizar la tarjeta para afrontar gastos habituales, ya sea frecuentemente o algunas veces.
En otras palabras, más de dos de cada tres personas relevadas tuvieron que recurrir a alguna forma de financiamiento para sostener consumos cotidianos.
Otra de las preguntas del relevamiento permite dimensionar el problema desde los ingresos.
Sólo el 12,5% señaló que llega con tranquilidad a fin de mes. El resto se distribuye entre quienes llegan con lo justo, necesitan reducir gastos importantes, se endeudan o piden ayuda y quienes directamente no llegan.
Esto significa que el 87,5% de las personas relevadas no llega con tranquilidad al final del mes.
El dato no implica que todas estén en una situación de pobreza ni que todas tengan deudas impagas. Sí muestra una economía doméstica con muy poco margen frente a cualquier gasto extraordinario, donde una parte importante de los ingresos se consume antes de finalizar el mes.
La fotografía local encuentra un correlato preocupante en el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de información del Banco Central.
En junio de 2026 había 20,96 millones de personas con deudas en bancos o proveedores no financieros de crédito. De ellas, 5,91 millones estaban en situación de morosidad.
En febrero de 2024 los morosos eran 3,31 millones. Es decir, en poco más de dos años el sistema incorporó alrededor de 2,6 millones de nuevos deudores con problemas de pago.
El deterioro es particularmente fuerte entre quienes recurren a billeteras virtuales: la mora pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026, superando incluso el máximo registrado durante la pandemia.
El problema también aparece en el tipo de deuda.
Según CEPA, los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran el 73% del saldo moroso de las familias, lo que muestra el peso que adquirió el financiamiento asociado al consumo.
En la Provincia de Buenos Aires, el informe contabiliza más de 2,2 millones de deudores morosos, la mayor cantidad absoluta del país.
El relevamiento del Observatorio La María Eva no permite afirmar que quienes dijeron utilizar tarjeta, fiado o préstamos estén en mora. Son indicadores diferentes. Pero sí muestra algo importante: el recurso a la deuda para afrontar la vida cotidiana también aparece con fuerza en la economía local.
Los dos relevamientos describen distintas etapas de un mismo problema.
En Villa Gesell, casi siete de cada diez personas consultadas recurren al crédito, fiado o tarjeta para gastos cotidianos. A nivel nacional, millones de personas ya pasaron de utilizar financiamiento a directamente tener dificultades para devolverlo.
La diferencia es importante, pero también lo es la señal de alerta: cuando el ingreso mensual deja de alcanzar y la deuda comienza a financiar gastos habituales, el crédito deja de ser una herramienta para comprar algo extraordinario y pasa a convertirse en una forma de llegar a fin de mes.
Fuente local: Observatorio La María Eva, relevamiento territorial sobre 300 personas en Villa Gesell.
Fuente nacional: CEPA, Endeudamiento y mora en familias – Agosto 2026, sobre datos del BCRA y CENDEU.
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