Nacionales: Jakub Józef Orliński: del descubrimiento “arqueológico” de piezas antiguas al concepto de “espectáculo”
24/08/2026
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“Es más show que concierto”, sostiene el prestigioso cantante, quien se presentará esta noche en el Teatro Colón programado por el Mozarteum Argentino
Es asombroso el territorio que el contratenor polaco Jakub Józef Orliński, de apenas 35 años, conquistó en un lapso brevísimo: que una parte desconocida del repertorio antiguo se impusiera con la seducción de un aria conocida desde siempre, o incluso más: con la fuerza imperiosa de una canción. Las armas que usó fueron: una preparación minuciosa de la interpretación, extroversión escénica cuando hace falta (con un dominio de la actuación y del baile), un poderío y un control vocal inusitados y la colaboración con un ensamble fuera de serie, Il Pomo d’Oro. De esa conjunción resultaron varios proyectos que precipitaron en varios discos, entre ellos Anima Sacra (2018), Facce d’amore (2019), Anima aeterna (2021) y Beyond (2023), que es la matriz de la actuación de Orliński este lunes en el Teatro Colón -su segunda en el país; la anterior fue en 2022-, en la temporada del Mozarteum Argentino.Cada uno de esos discos se organizaban alrededor de la obra de cierto compositor y de los compositores afines a él; así, entonces, por poner un ejemplo, Anima Sacra estaba vertebrado por Nicola Fago; en el caso de Beyond, el nombre propio es el de Giovanni Cesare Netti. Pero siempre esos nombres más secretos tienen la compensación de los más conocidos, y entonces ahora, en el Colón, Orliński con Il Pomo d’Oro hará también piezas de Claudio Monteverdi, Girolamo Frescobaldi, Giulio Caccini, Barbara Strozzi y Francesco Cavalli. La atracción de Orliński hacia estas músicas fue casi instintiva. “Fue como amor a primera vista -explica-. Me gustaba muchísimo esa música sin saber qué era ni qué quería decir. Era algo muy poderoso que me hablaba”. –¿Habría que concluir entonces que no fue el registro de contratenor lo que lo predispuso al repertorio sino al revés, que encontró un repertorio que le sentaba bien a su cuerda? –Sí, yo diría que el amor por el repertorio fue lo primero. Empecé cantando en un coro amateur, y pasaba que cuando era chico no sabía muy bien qué cantaba. Sabía que, bueno... eran obras antiguas. Pero en ese momento me enamoré de ese repertorio, aun sin saber qué era exactamente, e incluso sin estar en condiciones de cantarlo como me habría gustado. Pero me enamoré perdidamente de esas piezas del Renacimiento. –¿De dónde le vino esa pasión por exhumar piezas olvidadas, y cómo fue esa tarea en Beyond? –No estoy seguro, pero lo primero que se me ocurre es que es hermoso encontrar algo que existe y de lo que nadie sabe nada, ni siquiera que existiera. Es como hacer una tarea arqueológica. Siempre están también, por supuesto, las grandes piezas de Vivaldi, Bach, Handel. Pero ésas ya las conocemos, y están todas esas otras piezas escritas por compositores que nadie conoce. Son obras preciosas. Y por eso con mi amigo, el investigador y también cantante Yannis François, que me acompañó desde el principio en la aventura de los discos y las grabaciones, pensamos: esto está muy bien, es divertido. Y ahí tuvimos un “concepto” como con Anima Sacra. Y yo le pregunté después qué podíamos hacer para que sea más interesante. Y entonces, igual que en Anima Sacra, organizamos en Beyond todo alrededor de un centro, que fue el círculo de compositores napolitanos. Encontramos cantidad de piezas extraordinarias. Me pone muy contento no solamente que las hayamos grabado y que fuéramos los primeros en hacerlo, sino que gracias a eso el público terminara conociéndolas. Y ahora, cuando canto en un concierto, el público grita que quiere escuchar “Alla gente a Dio diletta”, de Fago, o alguna otra aria. Para Orliński, “es muy hermoso resucitar estas piezas”. “Me acuerdo de haber hablado de esto con Philippe Jaroussky, y quiero decir ya mismo que Jaroussky fue siempre un enorme ídolo para mí –suma–. Él estaba también encontrando esas joyas ocultas. Y cuando hablamos e intercambiamos algunas ideas, coincidimos en la sensación maravillosa de que da descubrir una de estas piezas. Además, hay que pasarlas a notación moderna. El proceso es así: hay que encontrar la pieza revolviendo partituras en alguna biblioteca, ver si es buena o no, si encaja en el concepto del disco y si se ajusta a voz propia, por supuesto. Pero después hace falta todavía llevarla a la vida con la orquesta. Y ésa es la mejor parte, la más estimulante: escuchar por primera vez una pieza compuesta hace, no sé, 250, 300 años. Es absolutamente extraordinario. –El título del disco, Beyond, tiene una pretensión programática. Usted mismo dice en las notas que quiere llevar al espectador “más allá de los límites de un concierto de música clásica”. ¿Cuáles son los límites?–Eso: ¿cuáles son los límites? En realidad, ni siquiera es cuestión de límites. Es más bien el concepto del concierto de música clásica: está la orquesta, hay un cantante, salen a escena, cantan una pieza, el público aplaude, viene otra pieza, y otra, y otra más. Y yo quería ir más allá. Entonces hice un listado de piezas y armé un guión. Algo así como unir todas las piezas con una historia, contar una historia. Y con Yannis hicimos un espectáculo. Es básicamente como una ópera breve: una hora y cuarto, una hora y veinte. Y se pasa muy imperceptiblemente de una pieza a la otra. Hay conexiones tramadas por el arpista o por la guitarra barroca o por el clave o por el cello. Y realizamos también vestuarios, no solamente para mí, sino también para la orquesta. Y un diseño de luces. Queremos hacer un espectáculo muy específico. Es más show, más espectáculo que concierto, y por eso, diría que no es para nada un concierto. View this post on Instagram –Pero a la vez podría pensarse que esa manera de concebir la música antigua, sobre todo la cantada, podría servir para revivir en general la música clásica.–Sí, puede ser. ¿Quién sabe? Pero es una posibilidad real. Nos gusta pensar un poquito más allá, y a mí particularmente me gusta ser un artista versátil: grabo discos, trabajo en salas de ópera, hago recitales con piano, conciertos con orquesta. Pero hago además proyectos como éste, que es muy diferente de lo que la gente conoce y espera. Y estuvimos con estos en toda Europa, en Asia, en Estados Unidos, y ahora en Sudamérica. El público cree que irá a un concierto, y de pronto hay un espectáculo y se pregunta: ¿qué es esto? Y enseguida entran ahí: una aventura que vivimos juntos. –¿Cómo se lleva con ese deslizamiento tan propio del mundo del espectáculo hacia la condición de “estrella”, con la publicidad y todo eso?-No me gusta pensar con esas palabras. -No hace falta que usted lo piense. Los medios lo hacen por usted. -Sí, pero bueno; los medios dicen muchas cosas. Algunas son ciertas; otras, no. Pero por más que escriban o digan lo que quieran, eso no va a hacer que yo me sienta algo que no soy. Yo me siento un cantante.–Es la segunda vez que cantará en el Colón. ¿Cambió algo en su relación con el teatro?–El Teatro Colón es un lugar fabuloso, casi legendario. El emblema de lo que es un teatro hermoso. Sé de todos los grandes cantantes que actuaron ahí, en esa sala enorme. Cuando estudiaba en Polonia, ni siquiera soñaba que llegaría a ver el Colón con mis propios ojos. Pero hace cuatro años pudimos hacer allí el programa de Facce d’amore. La experiencia fue excepcional, primero por el hecho mismo de actuar en la sala, y después también porque el público fue muy cálido, con un teatro repleto para escuchar un programa nuevo. Ahora llegamos con Beyond, y no tengo más que agradecimiento. En todo caso, lo único que espero es que disfruten de ese maravilloso repertorio del barroco temprano. Para agendarPresentación de Jakub Józef Orliński (contratenor) e Il Pomo d’Oro. Repertorio: Piezas de Claudio Monteverdi, Biagio Marini, Giulio Caccini, Girolamo Frescobaldi, Johann Caspar Kerll, Barbara Strozzi, Francesco Cavalli, Carlo Pallavicino, Giovanni Cesare Netti, Antonio Sartorio, Adam Jarzębski y Sebastiano Moratelli. Adam Jarzębski (1590-1648). Función: lunes, a las 20, en el Teatro Colón. Organiza: Mozarteum Argentino.
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