Los médicos de cabecera y odontólogos que prestan servicios para PAMI iniciaron este miércoles un paro nacional de 72 horas, convocado por APPAMIA, en reclamo por la caída de sus ingresos y la falta de avances en la negociación con el organismo. La medida se extenderá hasta el viernes 2 de octubre y afectará principalmente los turnos programados, aunque se mantendrán la atención de urgencias y la emisión de recetas para patologías prevalentes. Contrapunto Santa Fe
El conflicto no comenzó ahora. Desde abril, los profesionales cuestionan la Resolución 1107/2026, que modificó el sistema de remuneración de los médicos de cabecera. El esquema pasó de un modelo mixto —cápita más pagos por consulta— a uno basado principalmente en una suma fija mensual por afiliado. APPAMIA sostiene que el cambio implicó una reducción cercana al 50% de los ingresos de muchos profesionales. Radio Provincia
El nuevo esquema fijó originalmente una cápita de $2.100 mensuales por afiliado y eliminó los pagos adicionales por consulta. Antes, según explicaron profesionales del sector, se abonaba una cápita menor pero se agregaban alrededor de $10.000 por primera consulta y $6.000 por consultas de seguimiento. Radio Provincia
PAMI defendió en abril la reforma señalando que elevaba el ingreso fijo de los profesionales y simplificaba el sistema administrativo. Los médicos, en cambio, cuestionaron que el nuevo modelo pagara lo mismo independientemente de cuántas consultas, recetas, derivaciones o seguimientos requiriera cada afiliado. Continental
Cinco meses después, el conflicto sigue abierto y vuelve a desembocar en una medida de fuerza nacional.
En Villa Gesell, la discusión nacional encuentra un sistema local que ya muestra signos de desgaste.
Según información relevada por El Geselino, alrededor de 1.200 afiliados de PAMI se encontrarían sin médico de cabecera asignado. La falta de profesionales genera demoras en consultas, recetas, derivaciones y controles que para los adultos mayores resultan esenciales.
A esto se suma otro problema: cuando PAMI no cubre determinados traslados o emergencias, ambulancias y recursos municipales terminan absorbiendo parte de esa demanda, trasladando al sistema público local costos que deberían corresponder a la obra social nacional.
La situación también se refleja en la farmacia del Hospital Municipal. La reducción o modificación de coberturas de medicamentos para afiliados de PAMI generó, según los datos recogidos localmente, una mayor demanda sobre el sistema público, especialmente entre jubilados que no pueden afrontar determinados tratamientos de su bolsillo.
Otro de los puntos que viene generando preocupación es la reorganización de la atención médica de los afiliados.
PAMI retiró alrededor de 1.000 cápitas del sistema municipal de salud de Villa Gesell y las derivó hacia una clínica privada de General Madariaga. Esto implica que parte de los adultos mayores debe trasladarse fuera de la ciudad para determinadas prestaciones o seguimientos.
En una población mayor, donde movilidad, acompañamiento familiar y transporte muchas veces constituyen una dificultad adicional, la distancia no es un dato menor.
El problema vuelve a mostrar una contradicción: mientras determinados recursos y afiliados son derivados hacia prestadores externos, el Hospital Municipal sigue recibiendo demanda vinculada a urgencias, medicamentos y prestaciones que PAMI no logra resolver localmente.
La situación de los profesionales geselinos permite entender el conflicto nacional en una escala concreta.
Una médica de cabecera local tenía asignados 396 afiliados. Por esa cápita debía encargarse de consultas, recetas, derivaciones, documentación para residencias, ayudas económicas y seguimiento integral de cada paciente.
Con el cambio implementado en abril, PAMI dejó de pagar las consultas por separado y pasó a reconocer únicamente la cápita fija. El esquema nacional fue precisamente uno de los motivos que desencadenó las medidas de fuerza de los profesionales. Radio Provincia
Cuando un médico considera que ya no resulta económicamente viable permanecer dentro del sistema, la consecuencia final no queda limitada al profesional: el afiliado pierde su médico y debe comenzar nuevamente la búsqueda de atención.
Ese es probablemente el punto más sensible para Villa Gesell.
Cada médico que abandona PAMI, cada prestación que requiere viajar fuera de la ciudad y cada medicamento que deja de estar cubierto aumenta la posibilidad de que el Hospital Municipal termine funcionando como red de contención.
Y esa atención no es gratuita: ambulancias, profesionales, farmacia, insumos y estudios son financiados por el sistema municipal.
Por eso, la crisis de PAMI no puede analizarse únicamente como una disputa salarial entre médicos y el organismo nacional. En ciudades como Villa Gesell, donde la oferta privada es limitada y buena parte de la atención de mayor complejidad depende de derivaciones regionales, cualquier deterioro de la red de prestadores termina repercutiendo sobre toda la estructura sanitaria.
El paro terminará el viernes.
El problema, difícilmente.
APPAMIA sostiene que las negociaciones con las autoridades quedaron interrumpidas y que la pérdida de ingresos está provocando una salida progresiva de profesionales del sistema. PAMI, por su parte, había defendido el nuevo modelo como una forma de ordenar pagos y aumentar la remuneración fija. Nodo Chaco
Entre esas dos posiciones quedan los afiliados.
En Villa Gesell, muchos de ellos ya conocen las consecuencias: falta de médicos de cabecera, traslados fuera de la ciudad, dificultades para conseguir determinadas prestaciones y una creciente dependencia del sistema público municipal.
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