La gran paella de la Fiesta Nacional de la Diversidad Cultural estuvo seriamente en duda para este 2026.
Los costos que implica montar una estructura capaz de alimentar a cientos de personas volvieron difícil encontrar quién asumiera la responsabilidad de organizar uno de los eventos gastronómicos más tradicionales de Villa Gesell.
Desde el área de Turismo se realizaron reuniones y consultas con instituciones intermedias de la ciudad buscando garantizar su continuidad.
La respuesta fue negativa: ninguna quiso hacerse cargo de la organización.
Todo indicaba entonces que una de las imágenes históricas de la Fiesta podía quedar afuera de esta edición.
Hasta que aparecieron quienes decidieron hacer exactamente lo contrario.
La iniciativa nació de los propios trabajadores de La Taberna de Don Ramón, uno de los establecimientos gastronómicos con trayectoria en Villa Gesell.
Fueron ellos quienes propusieron involucrarse para que la gran paella no desapareciera de la Fiesta.
La propuesta avanzó y finalmente Don Ramón asumirá el desafío de realizarla el domingo 11 de octubre en el Shopping Alas, con gastronomía y mano de obra geselina.
El contraste es inevitable.
Mientras distintas instituciones fueron convocadas y decidieron no asumir la responsabilidad, fueron trabajadores de un comercio local quienes dieron el paso adelante.
Y en un momento donde los costos se transforman muchas veces en el argumento para dejar de hacer, también merece contarse cuando alguien decide buscar la manera de hacerlo posible.
La paella no es solamente una propuesta gastronómica.
Forma parte desde hace décadas de la identidad de la Fiesta de la Diversidad y se convirtió en uno de esos acontecimientos que vecinos y turistas reconocen inmediatamente como parte de Villa Gesell.
En distintas ediciones reunió a miles de personas alrededor de una enorme paellera, transformándose en uno de los momentos más esperados del fin de semana.
Por eso, cuando su realización comenzó a tambalear, el problema excedía ampliamente a un plato de comida.
Se estaba poniendo en riesgo una tradición.
El intendente Gustavo Barrera y el secretario de Turismo, Emiliano Felice, acompañaron el anuncio de una propuesta que surgió desde los trabajadores y que permitirá que el próximo 11 de octubre la paellera vuelva a encenderse.
Y quizás ahí esté la verdadera historia.
No en quienes encontraron razones para no involucrarse.
Sino en quienes, aun sabiendo lo que cuesta, decidieron hacerlo.
En una ciudad que vive en buena medida del turismo, la gastronomía y el comercio, apostar por una fiesta popular también significa apostar por movimiento económico, trabajo y visitantes.
Las instituciones convocadas no quisieron hacerse cargo. Los trabajadores de Don Ramón sí.
Y gracias a esa decisión, Villa Gesell no perderá este año una de sus tradiciones más reconocidas.
El domingo 11 de octubre habrá nuevamente paella en el Shopping Alas.
No porque haya dejado de ser costosa.
No porque organizarla sea sencillo.
Sino porque hubo geselinos que decidieron poner el cuerpo para que suceda.
Porque cuando algunos eligen mirar desde afuera, otros siguen apostando por Villa Gesell.
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