El dato surge de la valorización de la Canasta Básica Total y pone en discusión uno de los principales argumentos económicos del gobierno de Javier Milei: la desaceleración del índice general de precios no significa necesariamente una mejora en las condiciones de vida.
Durante agosto, tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total aumentaron 2,6%, por encima del 1,7% registrado por el Índice de Precios al Consumidor.
En términos concretos, esto significa que los gastos indispensables para alimentarse, vestirse, transportarse y sostener un hogar continuaron encareciéndose a un ritmo superior al promedio general de precios.
La comparación con el mes anterior también muestra el deterioro. En julio, una familia tipo necesitaba alrededor de $1.564.716 para superar la línea de pobreza. En agosto, la cifra saltó a más de $1,6 millones.
Detrás de la celebración oficial por la inflación aparecen, entonces, números mucho más difíciles de explicar para millones de trabajadores, jubilados y familias que ven cómo sus ingresos siguen corriendo detrás del costo de vida.
En ciudades turísticas como Villa Gesell, donde una parte importante de la economía depende de actividades estacionales, comercio, gastronomía, construcción y servicios, el impacto adquiere además una dimensión particular. Durante los meses de menor actividad, alcanzar ingresos superiores a $1,6 millones mensuales se vuelve una meta cada vez más difícil para numerosos hogares.
La discusión ya no pasa solamente por cuánto aumenta un índice mensual, sino por cuánto dinero necesita una familia para vivir.
Y ese número hoy supera ampliamente el millón y medio de pesos.
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