Durante el último fin de semana, el partido de Villa Gesell alcanzó un pico del 40% de ocupación hotelera, según un relevamiento municipal realizado sobre 136 establecimientos.
El mejor comportamiento se registró en Mar de las Pampas, con un 53%. Las Gaviotas y Mar Azul alcanzaron el 39%, mientras que la ciudad de Villa Gesell llegó al 30%.
El resultado representó el mayor nivel de ocupación desde el comienzo de las vacaciones de invierno y estuvo relacionado con el desarrollo de Invierno Medieval, una propuesta gratuita que reunió espectáculos, gastronomía, artesanos, emprendedores y actividades para toda la familia. Municipalidad de Villa Gesell
El dato es positivo para Villa Gesell, pero debe observarse dentro de un escenario turístico mucho más complejo.
Mar del Plata, el principal destino turístico de la costa argentina, comenzó las vacaciones de invierno con una ocupación hotelera cercana al 25%, de acuerdo con un relevamiento de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica.
La situación no comenzó ahora. Durante la temporada comprendida entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, Mar del Plata recibió 3.141.472 turistas, un 3,7% menos que el verano anterior. La caída fue todavía mayor en enero, cuando los arribos disminuyeron un 7,1%. Datos del EMTURyC
Por eso, el 40% alcanzado en Villa Gesell no puede interpretarse como una recuperación general. Fue un pico producido por un evento concreto, dentro de una temporada caracterizada por niveles moderados de ocupación.
El turismo interno depende fundamentalmente de la capacidad económica de las familias argentinas. Cuando el salario pierde poder adquisitivo y una parte cada vez mayor de los ingresos se destina a alimentos, alquileres, servicios y transporte, las vacaciones pasan a ser uno de los primeros gastos que se reducen o directamente se eliminan.
Los datos oficiales muestran esa dificultad. Entre enero y mayo de 2026, los salarios del sector privado registrado aumentaron un 12,3% y los del sector público un 13,7%. Durante ese mismo período, la inflación acumuló un 14,7%. Índice de salarios del INDEC y datos de inflación.
Es decir, una parte importante de los trabajadores registrados y estatales volvió a perder capacidad de compra durante los primeros meses del año.
Un informe del Instituto de Economía de la UADE calculó que una familia tipo necesita aproximadamente $2.453.293 para viajar dentro del país durante las vacaciones de invierno. Esto equivale a 1,3 salarios promedio, frente a los 1,2 salarios requeridos el año pasado.
En el caso de Villa Gesell, el costo estimado asciende a $2.146.034. Para Mar de las Pampas llega a $2.647.724. El cálculo contempla únicamente transporte en micro y alojamiento: no incluye alimentos, salidas, compras ni actividades recreativas.
El mismo estudio determinó que la capacidad de las familias para financiar unas vacaciones dentro del país se deterioró un 5,4% durante el último año. Informe completo de INECO-UADE
La crisis no se observa solamente en la cantidad de visitantes. También cambió la manera de viajar.
Las reservas se realizan cada vez más cerca de la fecha, las estadías son más cortas y el consumo se concentra en propuestas específicas. Muchas familias reducen las comidas fuera del alojamiento, las compras y las actividades pagas.
Durante el feriado de junio, el gasto turístico promedio cayó un 3,5% en términos reales y la estadía disminuyó un 13%, pasando de 2,3 a 2 noches. Informe de CAME
Este comportamiento explica por qué las fiestas populares, los encuentros deportivos y las propuestas culturales se convirtieron en activadores del turismo. El visitante ya no reserva necesariamente una semana completa: muchas veces decide viajar únicamente cuando encuentra un evento que justifique el gasto.
Invierno Medieval funcionó precisamente de esa manera.
Todavía es demasiado pronto para anticipar cifras concretas, pero los indicadores permiten advertir algunos riesgos.
Si los salarios continúan perdiendo frente al costo de vida, la próxima temporada podría presentar reservas más tardías, estadías más breves y una mayor concentración de visitantes durante los fines de semana y eventos especiales.
También podría profundizarse la diferencia entre ocupación y rentabilidad. Una ciudad puede recibir visitantes, pero si estos permanecen menos noches y reducen sus consumos, el impacto positivo sobre hoteles, restaurantes, comercios y trabajadores será menor.
Villa Gesell tendrá el desafío de sostener una agenda de propuestas que genere motivos concretos para viajar, ofrecer alternativas accesibles y fortalecer el trabajo conjunto entre el Municipio, los prestadores y el sector comercial.
Pero las políticas locales tienen un límite. Un evento puede mejorar un fin de semana; no puede reemplazar el poder adquisitivo perdido por millones de trabajadores.
Invierno Medieval fue una decisión acertada y permitió amortiguar parcialmente la baja turística. Generó movimiento, acompañó a los emprendimientos y produjo el mejor fin de semana desde el inicio del receso.
Al mismo tiempo, el resultado deja una advertencia: Villa Gesell necesitó de una propuesta especial para alcanzar un pico distrital del 40%, mientras otros destinos tradicionales comenzaron las vacaciones con niveles todavía menores.
La política de ajuste del Gobierno nacional no afecta solamente el consumo cotidiano. También golpea a las economías turísticas, que dependen de que las familias puedan destinar una parte de sus ingresos al descanso, la recreación y las vacaciones.
Sin una recuperación real de los salarios y del consumo interno, el próximo verano podría volver a mostrar ciudades con buenos fines de semana, pero con menos días de permanencia, menor gasto y una actividad cada vez más difícil de sostener durante toda la temporada.





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