La muerte de Isabella, una niña de dos años, generó una profunda conmoción en Villa Gesell y abrió una investigación judicial que todavía se encuentra en desarrollo.
La autopsia confirmó que la niña sufrió una asfixia obstructiva, pero aún quedan estudios pendientes y preguntas por responder. Mientras tanto, su madre, Lucía Sosa, fue detenida y acusada de abandono de persona seguido de muerte, agravado por el vínculo.
A medida que avanzó la causa también comenzaron a analizarse antecedentes judiciales y familiares registrados en Mar del Plata, entre ellos las muertes de otras dos hijas y un supuesto diagnóstico de síndrome de Münchausen informado años atrás.
21 DE JULIO: LA MUERTE DE ISABELLA
El martes 21 de julio, Isabella ingresó sin signos vitales al Hospital Municipal Arturo Illia de Villa Gesell.
Los médicos realizaron maniobras de reanimación durante aproximadamente una hora, pero no lograron salvarla. Mediante una sonda consiguieron extraer líquido de sus vías respiratorias.
La primera explicación brindada por la madre fue que la niña habría sufrido una broncoaspiración mientras tomaba la mamadera.
El padre, Héctor Aguirre, contó posteriormente que había salido de trabajar alrededor de las 14:00 y llegó a la vivienda aproximadamente media hora después. Según su relato, encontró a Isabella acostada e inconsciente.
Aguirre sostuvo que tomó a la niña en sus brazos, salió a pedir ayuda y consiguió que una persona la trasladara en una camioneta hasta el hospital.
LA AUTOPSIA
La autopsia estableció que Isabella murió como consecuencia de una hipoxemia, es decir, una disminución grave del oxígeno en la sangre, provocada por una asfixia obstructiva.
El estudio no detectó lesiones compatibles con violencia física ni determinó que se tratara de una muerte traumática.
Sin embargo, este resultado no permitió cerrar la investigación. La Justicia solicitó estudios histopatológicos y toxicológicos para establecer con mayor precisión cómo se produjo la obstrucción respiratoria y si existió algún tipo de intervención externa.
También deberá determinarse si la muerte fue consecuencia de un accidente, de una falta de asistencia o de una acción intencional.
LOS PRIMEROS ANTECEDENTES
La identidad de la madre encendió las alertas debido a una serie de actuaciones judiciales y médicas iniciadas años atrás en Mar del Plata.
En 2013 murió Candela, otra de sus hijas, cuando tenía aproximadamente seis meses. Aquella muerte fue relacionada con complicaciones respiratorias.
Tres años después, en 2016, falleció Yazmín, de 11 meses. La niña también presentaba un cuadro respiratorio.
Por esa segunda muerte, Lucía Sosa y quien entonces era su pareja fueron detenidos y permanecieron privados de la libertad durante casi dos años.
El caso llegó a juicio en 2018. Durante el debate también fueron analizados los antecedentes de la niña fallecida en 2013.
Los jueces evaluaron los informes médicos y no encontraron lesiones traumáticas ni pruebas suficientes para demostrar que las muertes hubieran sido consecuencia de maltrato o abuso. Ambos acusados fueron absueltos.
La absolución significa que la responsabilidad penal por aquellas muertes no pudo ser demostrada. Estos antecedentes no pueden ser considerados una prueba automática de culpabilidad en el caso Isabella.
LAS INTERVENCIONES DE LA JUSTICIA DE FAMILIA
Paralelamente a las causas penales, la Justicia de Familia adoptó medidas de protección sobre otros hijos de la mujer.
Algunos fueron separados del grupo familiar, trasladados a instituciones de cuidado o incorporados a procesos de adopción.
Según los testimonios difundidos públicamente, médicos del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata habrían manifestado preocupación por los reiterados ingresos hospitalarios de diferentes niños de la familia.
Erika Agnes Hooft Suárez, abogada que intervino en expedientes vinculados con la protección de uno de los hijos, afirmó que los profesionales habían realizado denuncias y solicitado medidas de resguardo.
EL ANTECEDENTE DEL SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN
La misma abogada aseguró públicamente que el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata había diagnosticado a la madre con síndrome de Münchausen.
“Esta mamá, el último diagnóstico que tuvo, era una enfermedad que se llama Münchausen”, declaró Hooft Suárez en una entrevista con TN.
La información tiene valor como testimonio de una profesional que participó en los expedientes familiares anteriores. Sin embargo, hasta el momento no fue difundido públicamente el informe médico correspondiente ni se confirmó si ese diagnóstico fue incorporado formalmente a la investigación actual.
Además, por las conductas descriptas, la denominación más precisa sería síndrome de Münchausen por poder, actualmente llamado trastorno facticio impuesto a otro o enfermedad fabricada o inducida.
QUÉ SIGNIFICA MÜNCHAUSEN POR PODER
Es una forma grave y poco frecuente de maltrato infantil.
Ocurre cuando una persona responsable del cuidado de un niño inventa, exagera o provoca síntomas para que parezca enfermo y sea sometido a consultas, estudios o tratamientos médicos.
Las conductas pueden incluir:
• Informar síntomas que el niño no presenta.
• Exagerar problemas reales de salud.
• Manipular muestras o resultados médicos.
• Administrar medicamentos o sustancias sin indicación.
• Provocar intencionalmente síntomas o lesiones.
• Impedir una recuperación o agravar una enfermedad verdadera.
No puede diagnosticarse a una persona desde los medios ni basándose solamente en antecedentes familiares. Se necesita una evaluación especializada, el análisis de las historias clínicas y la intervención conjunta de profesionales médicos, psicológicos y judiciales.
27 DE JULIO: LA DETENCIÓN
El lunes 27 de julio, la Justicia ordenó la detención de Lucía Sosa.
La mujer quedó acusada provisoriamente de abandono de persona seguido de muerte, agravado por el vínculo.
Esta calificación indica que la investigación analiza si la madre omitió brindarle a Isabella el cuidado o la asistencia necesarios y si esa conducta tuvo una relación directa con su fallecimiento.
La detención se produjo mientras vecinos, familiares y organizaciones realizaban una movilización para reclamar justicia por la niña.
EL HERMANO DE ISABELLA
Después de la muerte, un hermano de Isabella, de cuatro años, fue separado preventivamente del grupo familiar y quedó bajo la protección de los organismos correspondientes.
La Justicia dispuso diferentes medidas para conocer su situación y obtener información que pueda resultar relevante para la causa, utilizando procedimientos especiales de protección para evitar una nueva exposición del niño.
El padre manifestó su intención de recuperar su cuidado y afirmó públicamente que nunca había presenciado situaciones de maltrato dentro de la vivienda.
También sostuvo que desconocía los antecedentes judiciales de su pareja y que, desde su perspectiva, la muerte de Isabella fue accidental.
QUÉ FALTA DETERMINAR
La investigación todavía debe responder varias preguntas centrales:
• Cómo se produjo exactamente la obstrucción respiratoria.
• Si existió una demora o ausencia de asistencia.
• Si Isabella presentaba sustancias en su organismo.
• Si hubo intervención de otra persona.
• Qué información aportan las historias clínicas anteriores.
• Si el supuesto diagnóstico de Münchausen está documentado.
• Qué relación, si existiera, tiene ese antecedente con la muerte de la niña.
UNA INVESTIGACIÓN ABIERTA
Hasta el momento existe una causa penal, una imputación provisoria y una mujer detenida, pero no hay una condena.
El antecedente del supuesto diagnóstico de Münchausen puede ser relevante para orientar determinadas medidas, pero no demuestra por sí solo qué ocurrió con Isabella.
La responsabilidad penal deberá establecerse mediante pruebas médicas, testimoniales y judiciales.
Mientras la investigación avanza, la información debe ser tratada con responsabilidad, evitando convertir hipótesis en certezas y preservando la memoria y la dignidad de Isabella.
Fuentes consultadas: TN, La Nación, Clarín, La Capital de Mar del Plata y Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.





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