El intendente Gustavo Barrera volvió a cuestionar con dureza a la oposición luego del rechazo al Presupuesto 2026 en el Concejo Deliberante de Villa Gesell. En una entrevista realizada este jueves 8 de mayo, el jefe comunal no solo advirtió sobre el impacto económico que genera la falta de una herramienta presupuestaria actualizada, sino que además apuntó directamente contra los concejales opositores por el perjuicio que, según sostuvo, también provocaron sobre el comercio local.
“La verdad que no les importa nada”, afirmó Barrera, en referencia a la postura tomada por la oposición. Y enseguida amplió el alcance de su crítica: “No solamente de los trabajadores, de la salud, de la seguridad o de la higiene urbana. No les importa nada de nuestros empresarios”.
El eje más fuerte de la primera parte de la entrevista estuvo puesto sobre los comerciantes geselinos. Según explicó el intendente, el rechazo del Presupuesto 2026 dejó al sector atado a una tasa de gran contribuyente desactualizada, correspondiente al esquema del año anterior. En un contexto económico crítico, con comercios que también sienten el impacto de la caída del consumo, los aumentos de costos y el ajuste nacional, Barrera sostuvo que la oposición actuó con absoluta irresponsabilidad.
“Estuve reunido con los empresarios, están muy pero muy enojados con la oposición y con la UCIT porque no los defendieron”, señaló. La frase no pasó desapercibida: el intendente no solo responsabilizó a los concejales que rechazaron el presupuesto, sino que también cuestionó el rol de la entidad que representa al comercio y al turismo local.
Para Barrera, la UCIT no estuvo a la altura del momento. En una discusión donde estaba en juego una herramienta clave para ordenar tasas, recursos y funcionamiento municipal, el intendente dejó entrever que la entidad no defendió con firmeza los intereses del comercio geselino. “Le fallaron a nuestro comerciante, le fallaron”, remarcó.
La crítica apunta al corazón del debate: si el comercio local atraviesa una situación delicada, dejarlo atado a una estructura tributaria vieja no parece una solución. Mucho menos cuando se trata de una ciudad turística que necesita sostener servicios, infraestructura, seguridad, limpieza y funcionamiento durante todo el año, pero especialmente en temporada.
Barrera fue todavía más directo al calificar a los concejales opositores: “Son unos irresponsables”. Para el intendente, el rechazo al presupuesto no fue una simple diferencia política, sino una decisión que deja consecuencias concretas en la vida cotidiana de Villa Gesell.
Luego, el jefe comunal puso números sobre la mesa. En salud pública, afirmó que el municipio lleva invertidos 4.800 millones de pesos, mientras que la recaudación fue de apenas 1.000 millones. En higiene urbana, la inversión alcanza los 1.900 millones, contra una recaudación de 598 millones. En seguridad en playa, sostuvo que se invirtieron 1.900 millones y se recaudaron 366 millones. Y en seguridad general, la inversión fue de 1.244 millones, frente a 408 millones recaudados.
La cuenta es contundente: el municipio está invirtiendo mucho más de lo que recauda para sostener áreas esenciales. Salud, higiene urbana y seguridad no son gastos abstractos: son servicios que los vecinos utilizan todos los días y que la ciudad necesita para funcionar.
En ese marco, Barrera aseguró que la Municipalidad arrastra actualmente un déficit de 7.500 millones de pesos. Un número que muestra la gravedad del escenario y que vuelve todavía más sensible el rechazo opositor al Presupuesto 2026.
La discusión local, además, no puede separarse del contexto nacional. El gobierno de Javier Milei viene aplicando una política de ajuste que recorta fondos, paraliza obra pública, reduce transferencias y empuja a provincias y municipios a hacerse cargo de una crisis cada vez más profunda. En ese escenario, los municipios quedan obligados a dar respuestas con menos recursos y mayores demandas.
Por eso, el rechazo opositor al presupuesto aparece como una doble presión sobre Villa Gesell: por un lado, el ajuste nacional que golpea desde arriba; por el otro, una oposición local que bloquea desde adentro la principal herramienta de gestión del municipio.
Barrera también hizo referencia al límite institucional que deja la situación tras el rechazo del proyecto. Según señaló, la Ley Orgánica Municipal no permitiría volver a tratar el presupuesto, por lo que el Ejecutivo deberá administrar con los recursos disponibles.
“Nos vamos a arreglar con los recursos que tenemos y vamos a dar respuesta y vamos a dar la cara”, sostuvo. Y cerró con una frase cargada de contenido político: “No somos como los concejales que nos borramos. Damos la cara, porque nosotros tenemos que dar la cara ante nuestros vecinos”.
La frase resume el tono de una discusión que ya dejó de ser meramente técnica. El presupuesto no es solo una planilla de ingresos y egresos. Es la herramienta que permite sostener servicios, planificar inversiones, acompañar al comercio, ordenar tasas y responder ante la comunidad.
La oposición puede discutir, controlar y proponer modificaciones. Eso forma parte de la democracia. Pero bloquear el presupuesto sin ofrecer una salida concreta deja una pregunta inevitable: ¿a quién termina perjudicando esa decisión?
Según Barrera, la respuesta es clara: a los trabajadores, a los vecinos, al municipio y también al comercio local.
En definitiva, el conflicto por el Presupuesto 2026 dejó al descubierto una tensión de fondo. Mientras el gobierno nacional ajusta y reduce la capacidad de respuesta de los municipios, en Villa Gesell la oposición decidió trabar una herramienta clave para enfrentar ese escenario.
Y cuando una ciudad queda sin presupuesto, el costo no lo paga solamente un gobierno. Lo paga la comunidad.





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