El impacto del no tratamiento del Presupuesto 2026 es inmediato y tangible. No se trata de una discusión técnica entre bloques políticos, sino de decisiones que afectan la vida cotidiana de los geselinos.
SIN RECURSOS ACTUALIZADOS
El Municipio deberá funcionar con partidas del año anterior, en un contexto inflacionario, lo que equivale a un recorte automático en todas las áreas. Sin actualización de fondos, la gestión se debilita y los servicios pierden calidad.
SIN AUMENTOS SALARIALES
Los trabajadores municipales no podrán recibir el aumento del 37% previsto ni las recategorizaciones, afectando directamente el poder adquisitivo de cientos de familias que dependen del Estado local.
SERVICIOS EN RIESGO
La falta de presupuesto puede generar recortes en la recolección de residuos y el transporte público, dos servicios esenciales para el funcionamiento diario y para el turismo, principal motor de la economía local.
MENOS GUARDAVIDAS EN LA TEMPORADA
El operativo de seguridad en playa, una de las marcas de identidad de Gesell, también se vería afectado, con menos personal para cubrir la costa durante el verano. Un golpe directo a la seguridad de vecinos y turistas.
SALUD Y SEGURIDAD AFECTADAS
Sin presupuesto, no se podrán ampliar ni sostener programas de inversión en hospitales, insumos, equipamiento ni reforzar el área de seguridad local.
El presupuesto no es un favor que la oposición concede: es una obligación institucional.
Negarse a tratarlo es darle la espalda a los vecinos, a los trabajadores municipales y a la ciudad entera.
Mientras el Ejecutivo busca sostener los servicios, pagar sueldos y garantizar la temporada, los concejales libertarios y radicales eligen el cálculo político por encima de la responsabilidad pública.
Villa Gesell necesita gestión, no especulación electoral.
Y si la oposición insiste en bloquear el presupuesto, que quede claro: no están frenando al intendente, están frenando a la ciudad.
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